Godoy, una visión particular, Capítulo 2

Primeros años.

D. Manuel Domingo Francisco Godoy Álvarez de Faria nació en la calle Santa Lucía de Badajoz el 12 de mayo de 1767, hijo de José Godoy y Sánchez de los Ríos, y de doña María Antonia Justa Álvarez de Faria y Sánchez Zarzosa. El padre de D. Manuel era coronel del ejército, regidor perpetuo de Badajoz y alcalde de Santa Hermandad por el estamento nobiliario en 1768, 1778, 1779 y 1786, y su madre, era de origen portugués pero nacida igualmente en Badajoz. Ambos pertenecían a la nobleza de provincias, aunque venida a menos, lo que les permitía el acceso a cargos que sólo los nobles podían ocupar en aquellos tiempos. Así, por ejemplo, cabe destacar que varios antepasados de Godoy pertenecieron a las Ordenes Militares de Santiago y Calatrava, igual que el mismo y dos de sus hermanos (uno de ellos fue maestre de ambas). Para el ingreso en las mismas se requería probar nobleza no interrumpida en ocho grados.

El joven D. Manuel recibió una educación esmerada, adquiriendo conocimientos de matemáticas, humanidades y filosofía, así como instrucción en esgrima y equitación, siendo estos últimos conocimientos imprescindibles para poder ejercer cualquier puesto en la carrera militar.



D. Manuel Godoy



Al cumplir los 17 años, en 1784, fue enviado a la corte de Carlos III, donde ingresó en la Guardia de Corps, donde ya estaba su hermano mayor Luis.

El accidente que le cambió la vida

Tal y como cuenta su propio hermano: Manuel, en el camino de La Granja a Segovia, tuvo una caída del caballo que montaba. Lleno de coraje lo dominó y volvió a cabalgarlo. Como iba en la escolta de la Serenísima Princesa de Asturias, tanto esta como el Príncipe se han interesado vivamente por lo ocurrido.

Dado que D. Manuel estaba dotado de una conversación amena y un trato seductor se fue granjeando la simpatía y amistad de los Príncipes de Asturias, María Luisa y Carlos en 1788 cuando fueron presentados oficialmente.

   D. Carlos IV en su juventud                                                                    Dª. María Luisa de Parma 1789


















Hay autores que aseguran que tras el accidente D. Manuel y Dª. María Luisa fueron amantes, pero no hay pruebas de ello, aunque es cierto que Dª. María Luisa fue infiel a su marido en numerosas ocasiones. Por ejemplo se sabe que sí fue amante del hermano de D. Manuel, lo cual supuso que el rey Carlos III lo desterrara de la corte.
Lo que se puede desprender de este echo es que se granjearon una amistad mutua los príncipes de Asturias y el futuro valido y que tanto el fruto de esta amistad, como sus dotes como adulador y el carisma de D. Manuel, provocaron el inicio de una carrera vertiginosa. Lo que no se puede asegurar es que fuera ascendido por ser amante de la reina, pues de ser así, más de media corte madrileña habría tenido el mismo ascenso. Por tanto el ser, o no, amante de la reina es irrelevante para ver en ello la única razón de su ascenso.


Hasta ahora hemos visto lo que podría ser la vida de cualquier noble de su época; a partir de ahora veremos la vertiginosa ascensión hasta convertirse en el hombre más poderoso del reino y cómo fue enmarañándose la situación, las decisiones que tomó y las consecuencias de las mismas, hasta convertirse en el hombre más odiado de España. Pero eso será en siguientes capítulos.


Fuentes consultadas para el presente capítulo: WIKIPEDIA, ARTEHISTORIA.COM y Boadillla.com/pages/godoy.htm

Lasalle, el wargame de Sam A. Mustafa, 2ª Parte

Para seguir con el análisis del juego, he de comentar varios aspectos. Se trata de un juego táctico pero no de escaramuzas y es ideal para PEQUEÑAS batallas, o, como dice el propio autor, el “momento de una batalla”. Esto quiere decir que en el contexto de una gran batalla, te pones al mando de una división y que el mariscal te ha encomendado una misión. Para el caso del atacante, la orden es clara: romper el frente enemigo por el punto asignado, toda la batalla depende de que tu ataque sea exitoso. Para el caso del defensor, evidentemente, has de impedir el avance enemigo, pues eso supondría la derrota total de tu ejército.

Por esta razón, en este reglamento no aparece la figura del mensajero, o las órdenes que pueda dar el general al mando a los mandos inferiores. Al nivel al que se plantea la partida, se supone que acabas de recibir tú las órdenes del general y las has distribuido entre tus subordinados.


Otro aspecto que llama la atención es la estructura del turno. No es la habitual en otros wargames, esto es, movimiento – cargas (y reacciones) – disparo – resolución del combate, si no que el turno comienza con la fase de reacción (disparo incluido), para después pasar al movimiento y las cargas. Dicho así parece complejo, pero una vez leído el reglamento, uno se da cuenta de que no lo es en absoluto. De echo esto es lo que lo hace realmente interesante, pues obliga al jugador con el turno haya de pensar muy bien las consecuencias de todos sus movimientos, puesto que a continuación será el contrario el que reaccione y dispare, para luego cargarle. Además, el que la fase de disparo esté unida a la de reacción (en el reglamento se la trata como una reacción más) lo hace más realista y evita una fase, que aparece en algunos wargames, que es la fase de fuego de artillería.

El disparo de las unidades y de la artillería es muy sencillo (y mortífero, tal y como ocurría en la época); y al prohibir disparar si se tienen unidades amigas en el campo de tiro obliga, igualmente a ser verdaderamente cuidadoso con los movimientos propios.

La resolución de los combates es, como en todos estos juegos, lo más complejo. Se hace mediante el sistema de añadir o restar dados, dependiendo del tamaño de la unidad y ciertas ventajas tácticas, para al final, si se cumplen ciertos requisitos, sufrir la penalización de dividirlos a la mitad. El resultado se compara con el del jugador contrario y dependiendo de quién haya ganado el combate se mira el resultado en una tabla. Aparentemente la tabla es favorable al atacante… si gana el combate, que no es tan fácil como aparenta, pues si no se han sabido combinar bien los ataques, y no se ha realizado al menos un buen duelo de mosquetes previo, es muy fácil perder el combate. Aunque es verdad que las consecuencias de perder el combate como atacante no son tan catastróficas como las de perderlo siendo el defensor. 

Además, al final de la fase de movimiento se permite a las unidades recuperarse del desorden en las filas. Así, dependiendo de si la unidad ha movido o no, o si está cerca del enemigo, etc. le será más  o menos fácil recuperar el orden en sus filas.

La conclusión es que se trata de un juego bien equilibrado entre la jugabilidad y el realismo. Como nota final le pondría un NOTABLE

Detalle del cómo se hizo, 2ª Parte, los colores básicos

Antes de nada la imprimación
Yo uso, y así lo recomiendo, imprimación negra en espray de VALLEJO
Una vez aplicado, y secado, hay que pasar a los colores básicos. 
Mi técnica es ir aplicando colores oscuros, para luego iluminarlos con luces mediante las técnicas de degradado y difuminado.
Para ello empleo los siguientes tonos como capa base
1.- Blanco puro: (Correajes, y pantalones de las compañías de élite, así como de los oficiales): Gris Londres de Vallejo
2.- Azul: (Zonas azules de las casacas, y algún cubre chacós): Azul Prusia de Andrea
3.- Rojo (Vivos, plumeros, y algunas cuerdas) Rojo Fundation de Citadel
4.- Carne: Me va bastante bien el Rojo Beige de Vallejo
5.- Blanco amarillento (Pantalones de lana virgen) Un tono ocre claro
Tras esto, la miniatura tiene un aspecto apagado, pero no ha de importarnos pues luego viene el proceso de iluminación. Por ejemplo, el blanco puro lleva entre 5 y 6 capas de grises hasta unos toques en blanco… Pero este proceso ya lo iré explicando más adelante.

Godoy, una visión particular

Godoy es un personaje crucial en la Historia de España. Quizá, si hubiera vivido en otra época sería uno más de la legión de políticos desconocidos que han poblado la política nacional. El problema es que era un ¿mediocre? que le tocó lidiar en un momento de la historia verdaderamente complejo, un momento en el que se necesitaba alguien más íntegro moralmente y mucho más inteligente.

Es un personaje crucial porque a causa de sus decisiones, de las malas decisiones,  de sus indecisiones y contradicciones, las consecuencias para nuestra Patria fueron nefastas. Según todos los historiadores de los siglos XIX y parte del XX que han estudiado a este personaje fue el culpable directo e indiscutible de todos los males acaecidos en España desde 1800 hasta el fin del reinado de Fernando VII. Sin embargo, los últimos estudios revisionistas, no solo le exculpan de la mayor parte de las acusaciones de traición, si no que además tratan de recuperar la imagen de D. Manuel. ¿Quién tiene razón? lo estudiaremos a lo largo de varios capítulos

Lasalle, el wargame de Sam A. Mustafa

Hola a todos.
    Como ya he comentado en la presentación, uno de los apartados es el comentario a cerca de wargames.
Para empezar, ya que hay que comenzar por alguna parte, he elegido LASALLE, uno de los últimos reglamentos napoleónicos y que está cosechando bastante éxito.

Se trata de un reglamento sencillo de aprender, ágil de jugar, y en cuanto a realismo, es bastante aceptable. Es fácil de aprender, porque la redacción es sencilla y las reglas no son ni complicadas ni largas. Es ágil de jugar porque no existen miríadas de tablas a las que consultar, lo cual permite al jugador centrarse en la partida y disfrutar del juego. Además, estas no son largas (2 a 3 horas, lo cual para este tipo de juego es más que aceptable).

En cuanto al realismo varios aspectos a tratar:

1.- La escala del juego.
Lo que más sorprende es que se trata de un juego de escala variable y se ajusta automáticamente. Lo que ocurre es que, dependiendo del tamaño de las peanas en que se tiene agrupadas las miniaturas, así crecerá o disminuirá automáticamente la escala porque las medidas no están en centímetros o pulgadas, si no en “Anchos de Base”. Así, si usas peanas con un frontal de 4 cm (La medida que te recomienda el diseñador), cada unidad de medida que aparece en el libro medirá 4 cm, pero si tienes las miniaturas agrupadas (emplaquetadas) en peanas de 4,5 cm, cada unidad de medida del libro pasa automáticamente a medir 4,5 cm. Por eso mismo, el tamaño del tablero de juego ha de variar en función de lo que mida el “Ancho de Base”, manteniendo el tamaño que nos indica en el libro si el “Ancho de base” es de 4 cm, y proporcionalmente mayor si le “AB” es de 4,5 cm.
Esto nos lleva al siguiente aspecto.


2.- Tamaño de las unidades
Según la idea anterior, lo que importa no es que una miniatura represente a un número determinado de soldados, (por ejemplo, en Napoleon’s Battles, una miniatura representa a 120 hombres) si no el espacio que ocupaba una unidad sobre el terreno.

Por ello las unidades de juego, que representan batallones, pueden ser grandes o pequeños: Esto es, que si en la realidad un batallón de infantería tenía en el campo de batalla entre 500 y 700 hombres, se ha de representar mediante una unidad pequeña, y si tenía entre 800 y 1000, mediante una unidad grande.

Por tanto se trata de una abstracción en la que lo importante es la capacidad combativa de dicha unidad.

3.- Los tiradores
Los mal traducidos como “escaramuceadores” (ES), pues en español se llaman tiradores, están representados de una forma abstracta, pero de un resultado muy real. Dependiendo de la cualidad “ES” que tenga la unidad, que oscila entre 0 y 3, la capacidad de disparo mejora o no, dependiendo de varios factores. Así, cuando se produce un duelo de mosquetes entre dos unidades, se supone que ambas unidades tienen desplegadas las compañías de tiradores y por ello la unidad con un mayor valor ES tendrá ventaja. También influye en esta capacidad el echo de que la unidad defensora esté tras una protección fuerte, la formación de la unidad que dispara, etcétera.

4.- Libertad para equivocarse o acertar
Se trata de un reglamento en el que da la oportunidad de equivocarse gravemente al jugador, lo cual lo hace verdaderamente real. El reglamento no otorga ventajas por tener los flancos cubiertos, por ejemplo, (como sí ocurre en From Valmy to Waterloo), pero ¡Ay de ti como no lo hagas! pues la mecánica del juego hace que si no se opera combinando fuerzas y armas al estilo napoleónico estás perdido.

Saludos a todos

Antes de nada, las presentaciones

Hola, me llamo Juan Luis Liaño. Nací en Avilés, Asturias el 3 de diciembre de 1966.
Licenciado en CC Económicas y Empresasiales por la Universidad de Oviedo
Soy aficionado a la Historia, sobre todo a la Historia de España y más concretamente a la Guerra de Independencia. Ya de pequeño me sentí atraído por las maquetas, y más tarde por los wargames, pues veía una forma muy entretenida de estudiar y aprender historia.

En este blog iré colgando tanto artículos de historia, como tutoriales de pintura, así como reseñas de wargames tanto de tablero como con miniaturas.

Espero que sea del agrado de todos,