Los turdetanos que pinté publicados en BREAKING WAR

Hola a todos

Ayer recibí la revista BREAKING WAR en mi casa y no fue hasta hoy que no la empecé a leer. Como siempre, está genial. Además, y junto a la revista, recibí el trastero de PLAST CRAFT GAMES, el reglamento TANK KILLER CAPTAIN, la figura del alemán y el tanque de MINAIRON MINIATURES. Ya solo por el contenido de la revista merece la pena comprarla, tal y como lo dejo claro en la entrada BREAKING WAR Así que imaginaos si merece la pena ser suscriptor.

Repito que no fue hasta hoy que la empecé a leer y cuál no sería mi sorpresa, muy agradable, cuando en su página 28, en el REPORTAJE DE INTELIGENCIA: DE DIOSES Y MORTALES, TARTESSOS, veo que la foto que lo ilustra, a los turdetanos pintados por mi y que aparecen en las entradas dedicadas a los íberos titulados SUJETANDO LANZAS: USO DEL TALADRO MANUAL y MINIATURAS HISTÓRICAS: pintar e investigar

No me queda más que agradecer a Quino Ruiz el gran detalle de incluirlas en su número.

Miniaturas históricas: Pintar e investigar

Hola a todos

Para pintar correctamente miniaturas históricas se requiere investigar. Si no se hiciera así, se correría el riesgo de hacer un trabajo con errores de bulto, de esos que cualquier aficionado a la época que estamos representando se daría cuanta y nos llamaría la atención, con toda la razón del mundo, por supuesto.
Cuando empecé a pintar estas miniaturas, no sabía ni si quiera los colores de cada objeto, y mucho menos el uso de cada parte. Sí conocía la existencia de los turdetanos, pero de ahí no pasaba. Así pues, me puse manos a la obra. Miré libros de historia, páginas de arqueología… Y aún así, es muy posible que haya cometido errores.
Hace ya unas semanas que los acabé. En esta entrada pongo el proceso de pintado y el resultado final. Espero que os guste

Primera fase: Preparación de las miniaturas
A.- Lanzas
Antes de empezar tuve que saber en qué mano iban. Lo cual queda explicado en ESTA ENTRADA
Más tarde comencé el proceso de taladrado

B.- Escudos
Los escudos venían con un reborde muy grande. Tan grande era el mismo que parecía parte integrante del escudo. Tras consultar varias páginas web, vi que se trataba de una rebaba gigantesca. Siempre consulto este tipo de cosas, porque a veces, se da el caso que eso que parecía una rebaba, formaba parte esencial de la miniatura. Así, para evitar accidentes y, de paso, aumentar la cultura, se investiga un ratín, que nunca viene mal.

Aquí, lo que se ve es solo el trabajo de cúter. Luego hubo que pulirlos con limas y lija.
Pintado e investigación
Tras una pequeña investigación, necesaria para poder colocar bien los escudos, así como para poderlos pintar adecuadamente, se pasó a la pintura y montaje. Aprovechando que estaba por Madrid, y como parte de esta investigación fui a ver el museo Arqueológico Nacional, donde hice algunas fotos:
 Empuñadura de oro de la espada espada de un rey. A los íberos les gustaba el oro más, que a un tonto una tiza.
 Lo que quedó de un casco ibero tras la batalla.
 Espadas y dagas de antenas
 Detalle de la fabricación de un gladio

 Falcata
 No me hubiera gustado estar debajo del casco de la derecha

 Detalle del agarre del escudo. Tal y como expliqué en otra entrada, este asa era horizontal.
 Restos de escudo redondo, que también podía estar forrado de cuero.
Umbo de escudo redondo
Una curiosidad: NO SE CONSERVA NINGÚN ESCUDO OVALADO, porque, según venía en una placa, se enterraban sobre él, junto con el resto de las armas. De esta forma, solo se conservan aquellas que eran de metal. Los colores y la decoración de los mismos está sacado de alguna descripción de historiadores romanos y de ilustraciones que logré por ahí.
Una vez de vuelta por casa, acabé el pintado de las minis. Una cosa he de aclarar NO HICE EL VIAJE exclusivamente para pintar estas minis. Simplemente aproveché el mismo para aumentar la información, y ampliar mi cultura.

Sujetando lanzas: Uso del taladro manual

Hola a todos

Aprovechando que estaba pintando unas figuras de íberos turdetanos, cuando resulta que me encontré con un problema. Las manos donde debían ir las lanzas no tenían agujero donde ponerlas, ni siquiera estaban ligeramente abiertas, de tal forma que era imposible ponerlas

Como se ve está marcado en ambas manos, para poder hacer el agujero en una o en otra. El problema que se plantea es el siguiente. Si estuviera hecho el agujero, o la mano abierta, primero pintaríamos la miniatura y después montaríamos el arma y el escudo, siendo una forma muy cómoda de trabajar, pero como no está abierto el orificio, no nos queda otro remedio que hacerlo nosotros mismos, previo al pintado, montar la lanza y terminar de pintarlo. (Pero esta no es más que una recomendación, pues cada perro tenemos nuestra forma de matar las pulgas). Ese cilindro que le asoma de su mano izquierda es una rebaba, algo que hay que cortar, para terminar poniendo ahí el escudo.
¿Qué mano taladrar? Para eso consulté varias páginas web de arqueología y esgrima. Tras su consulta decidí que la mano donde iba a portar la lanza fuera la derecha y la izquierda la reservé para el escudo. (Ver mi entrada anterior AQUÍ
 Una vez decidido eso, me puse manos a la obra.
TALADRAR
Antes de trabajar, unas recomendaciones:
Para taladrar es preferible el uso de un taladro eléctrico de MUY POCAS REVOLUCIONES. De hecho, si tenéis uno con potenciómetro, mejor. Ponéis el potenciómetro a muy poca potencia y el taladro funcionará girando lentamente. Esto es especialmente necesario si la figura fuera de plástico. De lo contrario, la broca puede llegar a calentarse (ocurre tanto si el trabajo es prolongado, muchos agujeros, como si el agujero es muy profundo). Si se calienta la broca, el plástico se adherirá a las estrías de la broca, inutilizándola para siempre. Aún así, si la mini es de metal y la broca es muy fina, la mera vibración prolongada puede hacer que la broca se parta.
Si no tenéis taladro con potenciómetro (los hay con él incorporado), para trabajos prolongados en plástico, o con brocas finas en minis de metal, os recomiendo el taladro manual. Y es lo que yo he usado en esta ocasión.
Comencemos el trabajo:
Para hacer bien agujero finos, lo correcto es hacerlos de dos veces. Primero con una broca fina

Para acabar con una broca mayor. La broca fina nos habrá servido de guía.

Después, y esto si se quiere, se limpia el agujero con la propia broca, haciéndola pasar por el lado contrario

Más tarde, substituímos la broca por la lanza

Solo nos queda ponerla en posición.

Aflojamos el mandril y liberamos la lanza

Ahora una gotita de nuestro pegamento preferido y… Mini lista para pintar

Espero que os haya sido útil

Saludos, Juan L. Liaño

TURDETANOS II: La panoplia ibera

Hola a todos de nuevo

Siguiendo con el tema de los íberos, y más concretamente los turdetanos, he de hablar ahora de su panoplia, esto es: el conjunto de armas de ataque y defensa con las que los íberos iban al combate

ARMAS OFENSIVAS

1.- Armas de cuerpo a cuerpo

  • La Falcata: (ensis falcatus o sable curvo) Es la más emblemática de todas las armas íberas.
 Forjadas con hierro de la mejor calidad, se hacían a medida del guerrero que las portaba, según el tamaño del brazo, y diseñadas para dar tajos. Aunque de origen griego, la falcata hispánica no se parecía a su antecesora, pues esta es una evolución del arma griega. La vaina era de madera, con refuerzos metálicos y forrada en cuero.

Hay que destacar que cada falcata es única, pues cada una, como ya se ha dicho, estaba fabricada a medida, y al gusto del guerrero que la portaba. La medida es desde la punta del dedo corazón hasta el codo

  • El Gladius Hispaniensis: Espada íbera por definición. Se trataba de un arma tan formidable que fue adoptada como propia por las legiones romanas.
Arma diseñada para pinchar. A diferencia de otras espadas, la hoja no era de bordes rectos, estrechándose la hoja hacia la mitad de la misma, para volver a ensancharse en el último tercio para acabar en punta. los íberos utilizaban para “pinchar” al enemigo, cuando avanzaban en formación y cuando el enemigo se descubría, aunque también sería empleada para asestar “tajos”, pues tenía doble filo, no como la falcata que estaba afilada solo por un lado.
  • Espada de antenas y puñal de antenas. Armas de origen celta, y aunque hay certeza arqueológica de su uso por los íberos, fue mucho menos usado por este pueblo. De hecho su uso era más extendido en los pueblos del norte (celtas) y de la meseta (celtíberos). Se diferenciaban solo en el tamaño, A veces el “puñal” era tan grande, que era difícil su clasificación bien como espada corta o como puñal. (Puñal, en torno a 20cm. Espada, en torno a 55cm.)
  • Cuchillo afalcatado. De forma parecida a la falcata, pero de menor tamaño. Se llevaba en la misma vaina de la falcata, junto a cabezas de lanza de repuesto
  •  Pugio: Se trata de otro puñal, de tamaño ajustado al guerrero que lo porta, siendo la medida la de su palma medida desde el dedo corazón hasta la muñeca. Resultaba un arma ideal para apuñalar, pudiendo con una buena acometida perforar una cota de malla. Esto se debía a que poseía un nervio central que dotaba a la hoja de resistencia y firmeza. Adoptado igualmente por el ejército romano con posterioridad.

 2.- Armas arrojadizas

  • Lanza: Aunque también se empleaba en la lucha cuerpo a cuerpo, tal y como se muestra en muchas estelas de la época, era ideal para arrojarla al enemigo.  Consta de dos puntas y un asta. Cada punta era de distinto tamaño, siendo la mayor de ellas la que se usaba habitualmente como arma y la punta menor tenía distintos usos: Para clavar la lanza al suelo mientras descansaba el guerrero, rematar al enemigo caído, o como sustituta de la punta principal en caso de romperse el asta.
  •  El soliferrum: una lanza de larga punta metálica especialmente diseñada para perforar cualquier tipo de escudo, aun cuando éste estuviera forrado en metal. Se usaba igual que la pilum romana, tras lanzarlo en trayectoria parabólica contra las primeras líneas del enemigo, se clavaba en los escudos adversarios y se doblaba, obligando al adversario a desprenderse del escudo. Después desenvainaba su temible espada corta y, protegido por su escudo atacaba usando la espada para pinchar o hendir. Cuando un guerrero fallecía, su Soliferrun se doblaba y se enterraba con él.
  • La honda: esta arma simple y arcaica, a simple vista puede parecer poco menos que inofensiva, pero no es así, un proyectil lanzado por un hondero, podía matar de un único golpe al enemigo. La fuerza centrífuga de la que se vale la honda, sumada al peso de los proyectiles, que eran lanzados a la vez y en gran número, podía hacer estragos en las líneas enemigas, ya fuera por la mortandad que causaba, o porque deshacía las líneas enemigas desorganizando y abriendo huecos en su caballería y su infantería, lo que propiciaba un mejor ataque.

 A estas armas hay que añadir la jabalina, y la falárica, siendo esta última un arma capaz de ser lanzada a gran distancia.
ARMAS DEFENSIVAS
1.- Corazas y protecciones
Varían mucho en función del pueblo íbero que estemos estudiando, así como de la época. Así podemos encontrar que en un pueblo íbero se usaba una protección circular para el pecho y sin embargo otros no llevar ningún tipo de protección. Aún así, podemos definir algunas de ellas
  • Placas circulares: Las más comunes entre los íberos. Se trataba de una placa circular que cubría el pecho de posibles impactos tanto de proyectiles como de armas de cuerpo a cuerpo. Generalmente decorado con una cabeza de lince.
  •  Lóriga de escamas: Las Lorigas son armaduras que cubrían el pecho entero, y, a veces, también la espalda. La loriga de escamas era una protección, a modo de piel de serpiente, que ofrecía movilidad y a la vez una buena protección, aunque no se sabe cómo se hacían, ni cómo se sujetaban las placas de escamas
  • Lóriga de anillas: De origen celta. consistía en anillar a un anillo de metal otros anillos y estos anillos a otros y así sucesivamente. Esta protección, aunque un poco pesada, ofrecía mucha movilidad y una buena protección contra los tajos. Solía cubrir desde el cuello hasta la pierna, además se añadían unas hombreadas de anillas también, para proteger los golpes de filo de las grandes espadas celtas.
  • Protecciones de cuero:  Estas protecciones se solían llevar sobre todo con la coraza circular, era una especie de capa que se introducía por la cabeza y que terminaba en forma de pico por delante y detrás, llegando hasta un poco más abajo de la cintura. 

Este guerrero porta la coraza circular, grebas en ambas piernas, casco y Caetra (escudo circular. Va armado con una falcata.
  • Grebas: protecciones para las espinillas. Solían ir sujetas con dos tiras de cuero, aunque no es raro verlas con una sola tira muy gruesa de cuero a modo de sujeción. Normalmente se llevaban 2, una en cada pierna, pero como era algo caro, no es raro encontrar guerreros que solo llevaran una sola greba como protección de una sola pierna.
  • Casco: Existe una enorme variedad de cascos íberos, siendo la variedad más común la de cuero, pero sin ser extraño ver íberos tocados con cascos de escamas o, incluso, cascos celtas. Otra variedad específica de la zona era el casco turdetano, fabricado de un material parecido al cuero, caía sobre los hombros y llevaba también la crin de caballo. No se sabe con qué material se hacía este casco, ya que no se ha encontrado ningún ejemplar de él en las excavaciones.

 2.- Escudos:

Los íberos usaban básicamente dos tipos de escudos: el redondo, llamado Caetra y el Scutum.

  • Caetra: Este es el escudo propio de los íberos; se trata de un escudo circular no muy grande, que se sujetaba al cuerpo del soldado mediante unas cuerdas, o tiras de cuero, (tahalí) que pasaban por el hombro. Este escudo podía tener variaciones en su protección metálica delantera o umbo.
  •  Scutum o escudo ovalado, de origen celta. Se trata de un elemento de introducción tardía en el ajuar íberos. Se supone que su venida al mundo íbero fue en torno al S. III a. C. con la venida de los romanos. Ofrecía muy buena protección contra las infanterías pesadas, sobre todo las romanas, con las que más lucharon. Poseían un resistente umbo central que protegía la zona del mango. Su peso aproximado era de unos cinco a siete kilogramos.

A continuación muestro el detalle sobre su construcción y su sujeción: 

Se hace notar que la sujeción de este escudo era HORIZONTAL, y no vertical. Esto quiere decir que no se podía sujetar ningún género de lanza con la misma mano con la que se sujeta el escudo. Lo informo, porque hay unas ilustraciones y miniaturas muy bonitas por ahí, pero HISTÓRICAMENTE ERRÓNEAS. Hay muchos errores de ese tipo que son debidos sobre todo a cuadros del S. XIX, e ilustradores de principios del XX. Estos autores, al no haber encontrado evidencia arqueológica alguna pintaron escudos celtas, romanos e íberos con la posición de la mano incorrecta. Lo que es peor: muchos escultores de miniaturas de la época antigua basan sus extraordinarias miniaturas en dichas incorrecciones. Lo mismo pasa con ilustradores modernos de renombre.

ERROR COMÚNMENTE ACEPTADO: El guerrero coge con la mano la lanza y el escudo, cuando resulta imposible que la lanza quede vertical, debido a la posición de la sujeción del escudo. Otra cosa muy distinta es si se tratara del escudo redondo. En ese caso sí es posible hacerlo, y aún así, se necesita la mano de un gigante para conseguir una buena sujeción del escudo y de la lanza a la vez.

POSICIÓN CORRECTA DE LAS ARMAS: El escudo en una mano y la lanza en la otra. La arqueología tiene estas cosas: tumba mitos. De estos errores está la historia llena: Cascos vikingos con cuernos, levantar el pulgar para salvar la vida de los gladiadores… etc.

TURDETANOS: Siempre dispuestos a la lucha

Hola a todos
Retomo la parte del blog dedicada a la historia, que ya hacía mucho tiempo había dejado de la mano de Dios, en favor de los tutoriales. En esta ocasión nos remontamos muchos siglos hacia atrás y nos vamos a la época de las guerras púnicas. En esta época poblaban España un grupo de tribus heterogéneas que los griegos bautizaron con el nombre de ÍBEROS (o Iberos, que de las dos formas es correcto). 
Formaban parte de Iberia pueblos muy distintos que nombrados de sur a norte tendríamos los turdetanos, oretanos, bastetanos, contestanos, edetanos, ilercavones, ilergetas, layetanos y otros grupos menores.

MAPA DE HISPANIA, Y LOS PUEBLOS QUE LA HABITABAN: IBEROS, CELTAS Y OTROS
 Su carácter fue descrito por los griegos, quienes se fascinaron por unos soldados que se lanzaban al combate sin miedo alguno y que resistían peleando sin retirarse aún con la batalla perdida, los guerreros a los que se referían eran mercenarios iberos reclutados por los griegos para sus propias guerras. Los iberos figuran en el ejército cartaginés en la toma de Cerdeña en el 600 AC y en todas las guerras Púnicas. También combatieron como mercenarios al servicio de los griegos en el 414 AC con Alcibíades, y en el 411 AC con Aristarco, en el 368 AC con Dionisio en socorro de los espartanos.
Los Iberos estaban divididos entre numerosas tribus o naciones encontramos, militarmente hablando, grandes diferencias entre ellos. Para empezar estaban los turdetanos, numerosos y siempre dispuestos a militar en los diferentes ejércitos púnicos, pero al mismo tiempo los menos capacitados para la guerra y por ello menospreciados tanto por los cartagineses como por los romanos. Los túrdulos, vecinos de los turdetanos pero mejores guerreros y por ello más temidos por los romanos. Los oretanos, de los que no se tienen muchos datos aunque sí se sabe que Aníbal eligió para contraer matrimonio a una joven de esa nacionalidad, Imilce, de Cástulo, la hija del regulo de esa ciudad. Muchos guerreros de esta ciudad militarían luego en las filas del ejército del general púnico. Sobre los ilergetes eran los más leales a los cartagineses cuando fueron tratados como aliados y amigos, más adelante y por abusar de ellos cambiaran de alianza. Los encontramos así durante toda la campaña de Hispania con uno u otro bando.

Pero dentro de toda esta amalgama de pueblos, solo hablaré de uno de ellos: Los Turdetanos
 

ORÍGENES
Tienen su origen en Tartessos, que había tenido una gran influencia griega, que supuestamente condujo a la desaparición de su monarquía a manos de los feno-púnicos como venganza por su apoyo a los focenses tras la Batalla de Alalia en el siglo VI a. C. De esta desaparición surgió una nueva civilización que, descendiente de Tartessos, se adaptó a las nuevas condiciones geo-políticas de su época. Perdido el enlace comercial y cultural que Tartessos mantenía con los griegos, la Turdetania se vio inmersa en la influencia cartaginesa, aunque desarrolló una evolución propia de la cultura anterior, de forma que la población turdetana se sabía descendiente de los antiguos tartesios, y a la llegada de los romanos, aún mantenía sus señas de identidad propias.
HISTORIA
En el año 237 a. C., Amílcar Barca desembarca en la vieja colonia fenicia de Gadir con el propósito de adueñarse de las riquezas mineras de Iberia. Esto, a pesar de la tradición de comercio con los cartagineses que hasta entonces había existido en la Turdetania, supuso el enfrentamiento abierto entre Cartago y varias ciudades de la Turdetania, especialmente las del interior. Los régulos turdetanos se opusieron al avance cartaginés por el valle del Guadalquivir con la ayuda de los mercenarios celtíberos, pero a pesar de ello, Amílcar consiguió su propósito de controlar las zonas mineras de Sierra Morena. De los textos de cronistas clásicos como Diodoro se deduce que la fuerte influencia cartaginense en la Turdetania y el poco ímpetu expansionista de Amílcar más allá de sus intereses económicos impidió que el enfrentamiento fuera mayor.
Por otro lado, los reyes turdetanos carecían de una organización global capaz de enfrentarse a la potencia militar cartaginesa, por lo que los ejércitos de los reyes Istolacio e Indortes, cuya resistencia fue mayor, fueron rápidamente derrotados y desmantelados o asimilados a las fuerzas de Cartago. Posteriormente, los caudillos cartagineses emprendieron la marcha hacia el levante peninsular para fundar «Akra Leuké», que sería su primera base permanente de operaciones en la Península Ibérica y que posteriormente se convirtió en la Lucentum romana.
Desde el año 197 a. C., casi todos los pueblos de Hispania se habían rebelado contra la presencia romana y sus despóticas maneras. El 195 a. C., Marco Porcio Catón entraba en Hispania con su ejército consular para aplastar las revueltas. Tras una triunfal campaña, Catón condujo a sus tropas a Sierra Morena, donde los turdetanos tenían sus minas. A pesar de que éstos habían contratado mercenarios celtíberos para combatir a los romanos, los tribunos emisarios de Catón convencieron o coaccionaron a los celtíberos para que se retiraran a sus tierras sin presentar batalla. Después de perder el apoyo militar celtíbero, los turdetanos fueron derrotados en Iliturgi, actualmente conocida como el cerro de Máquiz, en Mengíbar (provincia de Jaén).
Esta derrota significó la pérdida de sus posesiones mineras, lo que obligó a los turdetanos a permanecer en el valle del Guadalquivir, dedicándose a la agricultura y la ganadería. Por su parte, Catón regresó al norte atravesando la Celtiberia con el fin de amedrentar a los celtíberos e impedir futuros levantamientos, aunque a partir del 193 a. C., las rebeliones serían habituales.
ARMAS Y UNIFORME
Todas las fotos están sacadas del foro ACCIÓN 1/6. No son figuras pintadas por mi.

 Detalle de la falcata hispánica

 Fuentes:
En próximas entradas: miniaturas de TURDETANOS