El Señor de los Anillos: El fracaso mejor guardado de G-W

Hola a todos, de nuevo
Ya que me metí el otro día en el mundo de G-W, conocido por muchos como “El Imperio del mal”, vayan a saber por qué, y para no ser repetitivo, hoy toca uno de los reglamentos más desconocidos de la compañía… Y uno de sus mayores fracasos, aunque no lo quieran reconocer.
Estoy hablando de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, (Juego de las batallas estratégicas). Y a diferencia de Warhammer, este sí existe (o existió)
 

Y nada menos que 4 ediciones. Salieron a razón de una edición por película y una edición final de lujo al poco. Pero hay que matizar. De la primera a la última, solo varían unaos pocos detalles, manteniéndose siempre la esencia del juego. Así que sí es un único juego, con ligeras variaciones

Primero voy a analizar el juego y luego me meteré en otros vericuetos.
Análisis del juego.
Se trata de un juego muy sencillo de aprender, y más de jugar. Los turnos están divididos en fases, empezando por la fase de Iniciativa. Esta fase es novedosa y hace que el juego sea más entretenido, porque nunca se sabe si se va a ser el primer jugador o el segundo. 
Una vez determinada la iniciativa para ese turno, comienza el movimiento. Primero mueve el jugador con la iniciativa, provocando contactos para el combate, y a cintinuación mueve el segundo jugador, pudiendo provocar combates y unirse a otros combates ya provocados, de tal forma que se pieda decantar el combate a su favor.

Tras los movimientos toca la fase de los disparos, donde influye la “puntería”, fuerza del arma, etc. Primero dispara el jugador con la iniciativa y luego el oponente. También es el momento de la magia
El combate es simultáneo, sencillo y claro.

Esto en cuanto al reglamento. Respecto a la jugabilidad: Es perfecto para pequeñas batallas. Ideal para jugar misiones.
Entonces, ¿Dónde está la pega? ¿Por qué fracasó? Mejor dicho, ¿Por qué nadie juega con él? Son dos preguntas distintas. Para la Compañía no ha sido del todo un fracaso dado a que se vendieron el número suficiente como para cubrir los costes, pero no las espectativas. Y lo sé muy bien, porque los vendía, y según palabras de la propia compañía, mi tienda era, con diferencia, el lugar donde más se vendía de la provincia y de las limítrofes. Pues bien, si esto es verdad, que no lo sé, las ventas de este reglamento y sus figuras eran escasísimas… pero se vendía. Sin embargo, repito, eran muy pocos los que jugaban con él. ¿Por qué? Porque lo vendían como Juego de batallas estratégicas (esto es, grandes batallas) y no era verdad. De hecho, una partida con muchas figuras era largo, tedioso y muy liante debido a su combate, miniatura a miniatura. Lo mismo que el movimiento. Se trata de movimiento por miniaturas lo que es ideal para pocas figuras pero tedioso para grandes unidades. Así pues, las espectativas del jugador no se cumplían ni de lejos.
Pero lo dicho, es un juego muy válido para escaramuzas, o para misiones. 
Las figuras de los personajes estaban bastante bien. En la imagen la Comuinidad del Anillo, en plástico. La calidad de las miniaturas era francamente buena. Pero la escala empleada los hacía demasiado pequeños. No se sabe muy bien la razón de no haber empleado los 28 mm habituales en los demás juegos de la Compañía. Una pena.
Otro día hablaré de La Guerra del Anillo. Un intento de hacer de El Señor de los Anillos un juego de guerra en condiciones.